Matanzas de Feria

Como buenos herederos de un territorio conocido por su esplendor cultural, los matanceros sabrán sacar enormes beneficios de una Feria que según Lincoln Capote, director del Centro Provincial del Libro y la Literatura, pone acento en la organización y apuesta por resaltar los valores estéticos y culturales conforme a las exigencias de los lectores.

Dijo que en la subsede yumurina de la Feria Internacional del Libro 2017, con inicio este miércoles día 8, se presentarán más de 300 títulos sin renunciar a la idea de implicar a los más diversos tipos de público, aunque como ocurre usualmente el foro atrae sobre todo la atención de niños y jóvenes.

El evento se dispara en todas las direcciones de gustos, apetencias y necesidades, recalcó Capote.

Según su parecer, el destino del certamen está en manos asimismo de los más notables escritores e intelectuales del territorio, con quienes los lectores tendrán la oportunidad de compartir en distintos espacios y hasta debatir sus más recientes creaciones.

Aunque se conoce de manera precisa que la Feria está dedicada al intelectual Armando Hart Dávalos, significó Capote que en el caso de Matanzas el evento enaltecerá además a la poetisa Carilda Oliver Labra, Premio Nacional de Literatura.

El episodio literario contará nuevamente con el protagonismo de las casas editoriales Matanzas, Aldabón y El Fortín, así como de la delicada extravagancia de Vigía, todas del patio.

Entre otras muchas propuestas, distinguen la presentación de La novela de mi vida, de Leonardo Padura; El vuelo del gato, de Abel Prieto, el homenaje a Roberto Fernández Retamar, y los coloquios por el centenario de Pérez Prado y otro sobre el alcance de las más importantes publicaciones y revistas del panorama literario cubano.

Además de los escenarios acostumbrados, la Feria se extenderá a centros educacionales y de salud con un nivel de volúmenes y la presencia de no pocos autores. Para los niños y jóvenes, dos plazas en particular: el salón de autores a cargo de José Manuel Espino, en la sede de la UNEAC, y el pabellón infantil, en la editorial Vigía.