Se clausura la 26 Feria Internacional del Libro de La Habana

Con la presencia del ministro y viceministro de Cultura de Cuba, Abel Prieto y Fernando Rojas; Juan Rodríguez, presidente del Instituto Cubano del Libro; Anna Lise Domanaki, segunda secretaria de la embajada de Canadá en Cuba; Aleida Acosta, directora general de la Feria; Nereida López, secretaria general del Sindicato de la Cultura, se dio por concluida la 26 Feria Internacional del Libro de La Habana para continuar por el resto de las provincias hasta el 16 de abril en Santiago de Cuba.

Neyda Izquierdo, Premio Nacional de Edición 2013, fue miembro del jurado constituido para entregar los premios de los mejores stands del recinto ferial, integrado además por Alfredo Montoto, Aleida Acosta, Edel Morales y Eduardo Heras León, presidente.

Se otorgaron las siguientes menciones de stand medular a Collage, del Fondo Cubano de Bienes Culturales; Editorial Capitán San Luis; Colección Sur Editores; Publicaciones China.

El jurado decidió entregar el Premio del stand no modular a la Organización Nacional de Bufetes Colectivos; Premio Especial al Proyecto Cultural Nuestra Historia y Fidel.

También decidió dentro de los stands medulares premiar, con el Tercer Premio al Instituto Cubano de la Música; Segundo Premio al Sistema de Ediciones Territoriales y Primer Premio a Ediciones Unión. El Gran Premio al mejor Stand a Canadá, País Invitado de Honor, por «la armonía del diseño, su funcionalidad y representatividad de la literatura y cultura canadienses».

Las palabras de clausura estuvieron pronunciadas por Juan Rodríguez, presidente del Comité Organizador de la 26 Feria Internacional de Libro de La Habana 2017, quien en un breve discurso hizo un recorrido de todo lo acontecido durante los diez días de arduo trabajo.

Le trasmitió a todos la profunda alegría «por haber compartido juntos esta edificante jornada de trabajo», al posibilitar una estancia agradable y productiva a todos los visitantes que asistieron a La Cabaña y las subsedes de El Vedado. Reconoció el trabajo de quienes hicieron posible los resultados: escritores, editores, diseñadores, promotores, impresores, trabajadores de la sede y de las subsedes, los organismos de la capital, los de la sede de La Cabaña, los visitantes extranjeros y la presencia de todas las regiones del país con una destacada venta de libros, gracias a la colección de títulos de Plan Especial, Fondo de Población y las propias ediciones territoriales. Se refirió además al esfuerzo del Estado para, en cada año, «tener este evento con la presencia de miles de títulos y millones de ejemplares, aun cuando pueda faltar, para la expectativa del lector especializado, una mayor variedad», a través de «una política cultural que tiene como centro al lector, al ser humano», algo que hace posible mantener este acontecimiento, con una oferta con tendencia a mejorar, «a pesar de las múltiples limitaciones económicas que hoy tenemos en Cuba, agravada por la continuidad de un bloqueo despiadado y cruel impuesto por el gobierno de los Estados Unidos».

Expresó cómo las editoriales cubanas han puesto a disposición del público una altísima cantidad de títulos y ejemplares, con una gama importante de novedades. Realizó una comparación de la producción de libros en relación con el año anterior, y esta la superaba. Destacó las actividades realizadas «en homenaje al líder histórico de la Revolución cubana, Fidel Castro Ruz», así como al programa de homenaje al doctor Armando Hart como «merecido tributo al intelectual y revolucionario que ha dedicado su existencia a las causas nobles que pueden inspirar a un ser humano». También elogió a Canadá, País Invitado de Honor, por su cultura en general pero especialmente a sus editoriales, escritores y su cine. Resaltó la presencia de los editores, escritores, artistas y funcionarios de diferentes países. Muchas fueron las acciones desarrolladas: lecturas de poesía, premiaciones, presentaciones de libros y revistas, homenajes, proyectos audiovisuales.

Subrayó la necesidad de tener en cuenta que se está ante una feria del libro, y otras acciones que puedan distorsionar el objetivo del evento tienen que eliminarse, así como mejorar la ubicación de los expositores y la accesibilidad del público al recinto. Elogió el espacio de trova y poesía en el Patio de los Laureles como expresión muy cercana al objetivo de la feria con la participación de artistas y creadores.    

La feria se puede perfeccionar, fue una de sus conclusiones, por ser el suceso cultural más masivo de cada año, algo posible en un país con un sistema social como el cubano, «donde la cultura está en función del ser humano y su desarrollo». Hizo patente un homenaje eterno «a su fundador, creador e inspirador, al Comandante en Jefe, Fidel Castro».

Con la presencia del ministro y viceministro de Cultura de Cuba, Abel Prieto y Fernando Rojas; Juan Rodríguez, presidente del Instituto Cubano del Libro; Anna Lise Domanaki, segunda secretaria de la embajada de Canadá en Cuba; Aleida Acosta, directora general de la Feria; Nereida López, secretaria general del Sindicato de la Cultura, se dio por concluida la 26 Feria Internacional del Libro de La Habana para continuar por el resto de las provincias hasta el 16 de abril en Santiago de Cuba.

Neyda Izquierdo, Premio Nacional de Edición 2013, fue miembro del jurado constituido para entregar los premios de los mejores stands del recinto ferial, integrado además por Alfredo Montoto, Aleida Acosta, Edel Morales y Eduardo Heras León, presidente.

Se otorgaron las siguientes menciones de stand medular a Collage, del Fondo Cubano de Bienes Culturales; Editorial Capitán San Luis; Colección Sur Editores; Publicaciones China.

El jurado decidió entregar el Premio del stand no modular a la Organización Nacional de Bufetes Colectivos; Premio Especial al Proyecto Cultural Nuestra Historia y Fidel.

También decidió dentro de los stands medulares premiar, con el Tercer Premio al Instituto Cubano de la Música; Segundo Premio al Sistema de Ediciones Territoriales y Primer Premio a Ediciones Unión. El Gran Premio al mejor Stand a Canadá, País Invitado de Honor, por «la armonía del diseño, su funcionalidad y representatividad de la literatura y cultura canadienses».

Las palabras de clausura estuvieron pronunciadas por Juan Rodríguez, presidente del Comité Organizador de la 26 Feria Internacional de Libro de La Habana 2017, quien en un breve discurso hizo un recorrido de todo lo acontecido durante los diez días de arduo trabajo.

Le trasmitió a todos la profunda alegría «por haber compartido juntos esta edificante jornada de trabajo», al posibilitar una estancia agradable y productiva a todos los visitantes que asistieron a La Cabaña y las subsedes de El Vedado. Reconoció el trabajo de quienes hicieron posible los resultados: escritores, editores, diseñadores, promotores, impresores, trabajadores de la sede y de las subsedes, los organismos de la capital, los de la sede de La Cabaña, los visitantes extranjeros y la presencia de todas las regiones del país con una destacada venta de libros, gracias a la colección de títulos de Plan Especial, Fondo de Población y las propias ediciones territoriales. Se refirió además al esfuerzo del Estado para, en cada año, «tener este evento con la presencia de miles de títulos y millones de ejemplares, aun cuando pueda faltar, para la expectativa del lector especializado, una mayor variedad», a través de «una política cultural que tiene como centro al lector, al ser humano», algo que hace posible mantener este acontecimiento, con una oferta con tendencia a mejorar, «a pesar de las múltiples limitaciones económicas que hoy tenemos en Cuba, agravada por la continuidad de un bloqueo despiadado y cruel impuesto por el gobierno de los Estados Unidos».

Expresó cómo las editoriales cubanas han puesto a disposición del público una altísima cantidad de títulos y ejemplares, con una gama importante de novedades. Realizó una comparación de la producción de libros en relación con el año anterior, y esta la superaba. Destacó las actividades realizadas «en homenaje al líder histórico de la Revolución cubana, Fidel Castro Ruz», así como al programa de homenaje al doctor Armando Hart como «merecido tributo al intelectual y revolucionario que ha dedicado su existencia a las causas nobles que pueden inspirar a un ser humano». También elogió a Canadá, País Invitado de Honor, por su cultura en general pero especialmente a sus editoriales, escritores y su cine. Resaltó la presencia de los editores, escritores, artistas y funcionarios de diferentes países. Muchas fueron las acciones desarrolladas: lecturas de poesía, premiaciones, presentaciones de libros y revistas, homenajes, proyectos audiovisuales.

Subrayó la necesidad de tener en cuenta que se está ante una feria del libro, y otras acciones que puedan distorsionar el objetivo del evento tienen que eliminarse, así como mejorar la ubicación de los expositores y la accesibilidad del público al recinto. Elogió el espacio de trova y poesía en el Patio de los Laureles como expresión muy cercana al objetivo de la feria con la participación de artistas y creadores.    

La feria se puede perfeccionar, fue una de sus conclusiones, por ser el suceso cultural más masivo de cada año, algo posible en un país con un sistema social como el cubano, «donde la cultura está en función del ser humano y su desarrollo». Hizo patente un homenaje eterno «a su fundador, creador e inspirador, al Comandante en Jefe, Fidel Castro».