El consumo cultural en las redes: entre perspectivas y realidades

En los tiempos actuales la lectura digital desde dispositivos tecnológicos como celulares, tabletas o computadoras, ha revolucionado el mundo de la promoción y la publicación de materiales en distintos formatos.

Así lo afirma Marianne Ponsford, directora del Centro Regional para el Fomento del Libro y la Lectura en el Caribe (CERLALC), institución que colabora con los países de la región para la promoción cultural enfocada a la lectura.

El entorno de los consumos culturales en el mundo digital ha sido un tema muy estudiado por esta investigadora, que confirma la necesidad de que en las bibliotecas, centros de promoción cultural, escuelas y comunidades de la región se fomente el gusto por la lectura en todos sus formatos.

¿Cuál ha sido el papel de las redes sociales en el consumo cultural actual y específicamente en Cuba?

“En primer lugar es importante decir que las redes sociales dan la posibilidad de interactuar con muchas personas, encontrar con quien compartir ideas, gustos, fotos, videos. Sin embargo, varios estudios están demostrando cómo el consumo de las redes sociales provoca en los niños y adolescentes cambios en la autoestima, transformación de perspectivas culturales y formas individuales de ser, con el fin de apropiarse de maneras colectivas de actuación, para lograr cierta cantidad de likes en una foto o un video, poses extravagantes para el selfie, comentarios, etc.

Este es un  momento en el que el furor de las redes sociales está tratando de ser aplastado por el fin que han tomado las publicaciones de noticias falsas y comentarios no acordes con el contexto. Es entonces cuando depende de nosotros, los usuarios, creerlas o no, comentarlas o compartirlas. La vulnerabilidad de los niños y adolescentes de ser persuadidos por estos productos es muy grande, y esta cultura que se les inculca a través de las redes puede ser en cierto caso beneficiosa o no”.

Lo que está pasando con Cuba, de acuerdo con la especialista, es que la conectividad a Internet se relaciona primero con el costo del servicio, que poco a poco ha ido disminuyendo como se pudo apreciar con las tarjetas nauta que oferta Etecsa y será una política que seguro se establecerá ahora con los datos móviles.

El usuario cubano se concentra fundamentalmente, cuando posee conexión a Internet, en buscar informaciones propias y estar en las redes sociales todo el tiempo que pueda, porque sabe que en muchos casos no le alcanzan los megas o el tiempo para ver videos en youtube, o quedarse con la televisión 2.0 desde las plataformas digitales.

Los cubanos no ven las películas en la red; sino que la descargan y a través del “paquete” les es mucho más fácil obtenerla. Sin embargo, sienten la necesidad de conectarse para estar informado en los portales digitales nacionales y foráneos, buscar datos para cualquier trabajo o investigación, enviar correos electrónicos, entre otras funciones, y para ello el país se tiene que dar cuenta que la conexión debe ser mucho más rápida y más barata.

¿Cuál es la tendencia actual en América Latina en el uso de las redes sociales y plataformas de videos?

“El consumo por una parte tiene cierta tendencia a la autoeducación digital. En las redes lo que prima en este momento es visualizar muchos videos de tutoriales, sobre todo para aprender a realizar trabajos en la misma web, como por ejemplo instalar programas, editar fotos y videos, hacer sitios web y para ello hace falta un acceso completo a Internet.

Los jóvenes están usando mucho las redes sociales y su consumo es más cercano a los videos cortos de Facebook, las fotos con mucha visualidad, la interacción en grupos de redes y en este caso la tendencia es a publicar memes, videos graciosos, frases reflexivas.

En América Latina todos los jóvenes leen libros en formato digital,  el problema en este caso sería visibilizar las formas en los que los jóvenes las pueden obtener, crear en las bibliotecas espacios digitales para que estas generaciones puedan copiar los libros en este formato, y que las bibliotecas difundan la literatura digital del mismo modo que la física”.

En el caso cubano, vale destacar que los jóvenes están demandando mucha más conexión. Es por ello que el estado debe trazar estrategias en la búsqueda de alternativas que optimicen este servicio y tenga una buena calidad y rapidez.

Marianne Ponsford como parte de su reflexión sobre el entorno digital refiere que la humanidad debe prepararse para no dejar que las maquinas se apoderen de su hacer y creación individual.

“Si pensamos en las redes sociales y otras plataformas, como máquinas, nos damos cuenta que hasta te responden un saludo. Podríamos decir, que tal vez, en un futuro no muy distante iguales productos culturales van a ser hechos por máquinas y hasta se les va a poner el crédito de su obra”.