Elizabeth Díaz González: La Dama de la edición

Cuando supe que el Premio de Edición 2018 se le otorgó a Elizabeth Díaz González,  me remonté a finales de los años noventa; por aquel entonces, yo trabajaba en la Editorial Letras Cubanas y ella era la jefa asignada a la redacción de narrativa; en un tiempo donde pasaba por momentos difíciles, algunos  me atemorizaron: “Es una mujer muy recta, con ella si hay que trabajar mucho, no descansa”. Lo cierto fue que luego del inicio cauteloso que siempre existe entre un subordinado y un jefe, me sentí muy cómoda trabajando con ella, aprendí mucho y sobre todo me animó a seguir en este oficio donde vales por lo último que hagas; si en tu último libro editado se te fueron dos erratas, entonces adiós a un pasado de sacrificio donde casi todo el mundo parece olvidarse de las cosas positivas que hicistes.

Amo la edición, tanto o más que escribir, siempre digo soy una editora que escribe y eso lo aprendí de Eduardo Heras León, de Francisco López Sacha y de Elizabeth, que siempre me han servido de ejemplo.

Fina, elegante, bella, así enfrenta su trabajo porque cualquiera no puede ser editor, hay que tener sensibilidad, cultura, humanismo y son atributos que adornan a esta mujer que ha dedicado su vida a este oficio desde el silencio.

Soy una periodista un poco desinformada, quiero abarcar tantas noticias que a veces pierdo las que más me interesan, por eso, al saber que ella había escrito un libro sobre la edición, me dije “¡Eureka!”, al fin un libro sobre este "terrible" oficio, traicionero oficio, del que mucho dicen saber mucho y la mayoría no sabemos nada. Recuerdo que alguien me decía: "un editor se forma al menos en cinco años"; yo llevo treinta y todos los días aprendo algo. Temo mucho por el oficio, los libros realmente están saliendo con imperdonables errores gramaticales, y del diseño interior, ni sé qué decir. Por eso es tan importante El libro del editor del que nos expone su autora:

Este libro va dirigido sobre todo a aquel que se inicie en ese maravilloso y abnegado oficio que es el de la edición, así como a cualquiera que sienta interés por acercarse a él, y para que los editores ya en ejercicio de la profesión puedan utilizarlo como un material de consulta. Por supuesto, también se propone para correctores, redactores, traductores, periodistas —de prensa plana, radio y televisión—, otras profesiones tangentes e incluso para autodidactas. Y podrá servir para centros docentes que impartan estas temáticas o afines. Pero asimismo será de provecho para todo aquel que necesite aprender las nuevas normas ortográficas vigentes desde el año 2010, plasmadas en el libro Ortografía de la lengua española, bajo la autoría acreditada de la Real Academia Española (RAE) y la Asociación de Academias de la Lengua Española (ASALE), a la cual Cuba pertenece, pues un capítulo entero se dedica a hacer un resumen comentado de lo esencial de este libro, puesto que la ortografía no solo es una parte fundamental del trabajo de edición, sino un conocimiento necesario para todos los que hablamos y escribimos en español, en especial para estudiantes y profesores de diferentes niveles. A la par se comentan algunos nuevos conceptos de la gramática para un cabal entendimiento de las cuestiones ortográficas actuales. No descarto que pueda despertar la atención de un lector general —ojalá fuera así— atraído por conocer mejor el lenguaje que utiliza día a día y el mundo fascinante del libro— su diversidad, cómo se hace, qué es una editorial, etc.—, ese objeto que nos acompaña como amigo fiel desde que tenemos uso de razón hasta la vejez, que nos da conocimientos y placer, que nos traslada a horizontes nuevos sin movernos de nuestro lugar.

 El libro del editor debe reeditarse  y promoverse para que llegue hasta el último rincón del país donde exista alguien con interés por este oficio. Gracias Elizabeth por tu trabajo, por tu experiencia, por existir.